
Me basta con sentir
y para sentir, tengo este cuerpo.
Me basta con respirar, con llorar y reír
llorar de doler, llorar de amar
me basta con tocar y con la sensación de una caricia
me basta también con sentirme indefensa, frágil, inerte
me basta con el calor que produce el sol sobre esta piel
y el calor de los otros ojos mirando mis ojos.
Además de los ojos mirando otros ojos,
me basta con todo lo que he visto y lo que no veré
y con esa sensación del agua en los pies
y con las formas de escuchar de la piel
me basta, además, con los placidos cantos,
con la voz y los susurros
y con la música atravesándolo todo.
me basta con romperme y sentir que mi cuerpo se diluye en un dolor
que no lo soporto
me basta con sentir que finalmente, si lo soporto
y me basta con saberme fuerte, atenta a todo,
a la intensidad de los olores, sonidos, sabores
me basta con abrazar y sentirme primitivamente cuidada.
me basta con la efervescencia de la ira
y con sentir a mi amado,
ahí,
cerca de la comisura de mis labios
me basta con sentir el cuerpo caliente de mi perro
y mirarle con mis manos
me basta con sentir la calma de pisar la tierra
y además, de sentir la verdad de forma inexplicable
a lo que llamo intuición
me basta además despedirme y vivir las muertes
y las flores, las flores
me basta con danza para percibir a vida en una expansión
para sentirme libre, para habitarme
me basta saber que tengo este cuerpo
para que la vida transcurra y me atreviese.
Sagrado es mi cuerpo, por permitirme sentir y para mi, eso es un poema.

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